cosas en las que me fijo y eso.

viernes, enero 22, 2010

Bicicletas. Ecológicas y estilo origami.


Desde hace dos semanas estoy viviendo algo que nunca me imaginé aunque muchas veces había soñado con ello. No se trata de nada que me vaya a cambiar la vida, aunque uno nunca sabe las consecuencias que cualquier acto puede llegar a tener. ¿Qué pasó? Pues que me compré una brompton. La brompton es una bicicleta plegable inglesa que, de verdad, es una maravilla.
A mí siempre me han gustado las bicis aunque tampoco soy un gran fan del asunto. Por ejemplo, me gustan el Tour de Francia y el Giro, pero jamás los he seguido, y si me preguntan, a los únicos ciclistas que recuerdo es a los que son excesivamente famosos y aparecen en todas las revistas y conversaciones. Como el Armstrong ese de las pulseritas amarillas contra el cáncer, ya saben cuál. A muchos otros los “recuerdo” o más bien debería decir reconozco, cuando escucho o leo sus nombres. Más allá de eso no sé mucho. Bueno, claro que está la película esa de las trillizas de Belleville que, si no la han visto, deben hacerlo pues es de esas historias únicas y hechas de una manera también única.

Tuve mi bicicleta cuando era más joven ( sigo siéndolo, por lo menos en mi imaginación, claro). Era una magistroni de carreras. Verde. Nunca le puse un aditamento especial ni nada así. Mi relación con ella siempre fue meramente funcional. La usaba para ir a la escuela todos los días y ya. Yo estudiaba en Legaria, en una escuela junto a la casa de la moneda y vivía muy cerca, en Polanco. Todo es plano en esa zona así que la bici funcionaba perfecto. Alguna vez hice la locura de viajar hasta arboledas en ella y hasta Cuajimalpa. En ambas ocasiones, los eternos kilómetros y las aun más eternas subidas, se encargaron de castigar mi imprudencia y no volví a repetir esa locura. En una par de ocasiones tuve accidentes, nunca muy graves pero aprendí dos cosas. La primera es que siempre hay que fijarse al cruzar una calle y la segunda es que hay que tener mucho cuidado con los coches estacionados porque, en cualquier momento, se abre una puerta y para qué les cuento.
La magistroni desapareció de mi vida por causas extrañas de las que no tengo recuerdo así que no sé dónde terminó. Ahí acabó mi relación con las bicicletas hasta hace dos semanas. Bueno, un poco más porque hace unos meses comencé a trabajar en un proyecto muy interesante sobre un nuevo sistema de bicicletas que va a haber en la ciudad y que se llama ECOBICI ( ya lo puedo mencionar abiertamente porque ya salió a los medios.
El caso es que de pronto las bicicletas regresaron a mi vida y me dieron ganas de montarme en una para salir a dar vueltas y moverme por toda la ciudad en ella. No me gusta ir en el coche más que en carretera. Odio el tráfico y tener que dar vueltas y vueltas para encontrar estacionamiento así que la bici me pareció una buena manera de moverme (normalmente me transporto en metro, metrobús, caminando o, cuando tengo prisa, pues en taxi).
Yo ya conocía la brompton porque un amigo compró una hace varios años. La verdad, desde esa vez que la vi me quedé impresionado. Está hecha con una calidad impresionante, con una atención al detalle casi que obsesiva y con un diseño de verdad inteligente. Se dobla en unos cuantos segundos y la puedes llevar cargando a donde se te antoje. Le di unas cuantas vueltas a la idea de comprármela y finalmente me animé. Ahora tengo una y mi manera de moverme, de veras, ha dado un giro de 180 grados.
En la ciudad hay que ser muy cuidadoso al manejar en bici porque, como saben, en las calles hay un caos, una anarquía y un desastre total. Nadie respeta las señales, los semáforos o, incluso, el sentido de las calles. Todo mundo va molesto, de malas, nervioso y a la defensiva. Mucha gente es agresiva y, los que no, tan despistados que uno no sabe si van o vienen. En fin, todo un reto. Hay que tener los cinco sentidos puestos en lo que estás haciendo, aunque suene a cliché. Lo que me ha sorprendido es que la gente es menos peligrosa de lo que pensé y, en general, en la zona en que me muevo, uno puede ir tranquilo si se cuida. Ni siquiera los microbuses me echan lámina. Estoy azorado, por decirlo extrañamente. Je.

Bueno, los que estén considerando comprar una bici, denle una miradita a la brompton, es genial. ¿Cara? Pues sí, no es una bici cualquiera. Pero creo que en pocas ocasiones he comprado algo, lo que sea, que me de tan buen valor por mi dinero, para usar otro cliché. Ah. Y los que no estén pensando en tener su propia bici pero quieran experimentar cómo moverte en bici te puede cambiar la vida diaria y se transporten en la zona de la condesa, la juárez, la roma norte o la cuauhtémoc, estén pendientes porque ya viene ECOBICI. Ya luego les platico de eso.

1 comentario:

The Electric Factory dijo...

Excelente Juanjo !! Quiero una, dime como , ja.
abrazo

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