escribo y exploro y leo poesía.

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lunes, octubre 19, 2009

Poema móvil #6


Sigo con esto de los poemas móviles aunque he tenido poca retroalimentación al respecto. Este es parte de una serie de gifs animados que hice junto con Pablo Defendini, un gran amigo y un excelente profesional que tiene blog también, por supuesto. Me gustó mucho eso de hacer poesía (o más bien los intentos que de ello hago) con imágenes. Sobre todo porque se siente un poco del carácter de los comics, una de mis pasiones. De hecho, ahora que lo pienso, no he escrito nada de comics en este blog. Creo que ya va siendo hora. Jeje.
Ah. Clic en la imagen para ver el poema móvil.

lunes, octubre 12, 2009

Aunque lo rescate, ya fue. Así era mamotreto.com


Bueno. Pues se habrán dado cuenta de que estoy subiendo una serie de poemas móviles, como me gusta llamarlos. Son trabajos que realicé a partir del 96, cuando esto del internet era como que un bebé recién nacido que comenzaba a llorar y hacerse escuchar. Desde siempre me ha llamado la atención la red y cuando aprendí a masticar el diseño en html pues me puse a hacer una página. Comencé en spin hace harto tiempo y la página sólo se llamaba simplemente así: la página.

>Luego se me ocurrió ponerle un nombre distinto y se acabó llamando teresaestasbienloca.com pero esa locura no me duró mucho. Se llamaba así porque era el mismo nombre de la pseudoeditorial mediante la cual saqué dos libros
a los veinte años. La verdad ahora los veo y me dan mucha nostalgia pero estoy consciente de que no tenían mucha carne de dónde sacar buenas cosas. Uno se llamaba “el Unicornio de Cristal y otras tonterías”. El otro era “tiquismas”. Pero bueno, se es otro tema para otro post. El caso es que el sitio terminó llamándose mamotreto.com y así subsistió varios años. Lo actualicé de manera más o menos frecuente del 1999 al 2003 y entonces se murió. luego tuve la desagradable visita de un hacker y decidí deshacerme de todo, el dominio y el hospedaje.

Ahí se murió el asunto. Era divertido aunque muy rudimentario porque tenía que escribir el código html a manita y a veces era muy pesado. Luego ya le entré a esto de los blogs y pues me divierto mucho, igual que antes, aunque ahora es mucho más fácil actualizar y subir información.

le he dado poco a esto de la poesía los últimos dos años pero espero que este esfuercillo de recopilar y poner en el blog los poemas móviles, me pueda servir para arrancar de nuevo con las palabras. No son de lo mejor que hay, por supuesto. Pero de que me divierto.... jeje.

Poema móvil #3


Otro más. El tercero de esta serie de poemas. Me gusta mucho que pueda uno darle a la lectura el mismo ritmo que tienen als palabras en mi cabeza cuando las escribo.
Darle clic a la imagen. Para que la carretera se apodere de la huída.
¿o es al revés?

Poema móvil #2



Este es el segundo de los peomas móviles que subo al blog. Es uno que me gusta mucho. Toca todos esos temas que siempre me han obsesionado como el tiempo, la lluvia, el universo. Drle clic a la image paraverlo solo en pantalla.

viernes, octubre 09, 2009

Poema móvil #1


Hace unos días me puse a organizar el disco duro y encontré todos los poemas móviles que hice por ahí del 96 al 2000. Ya ni siquiera existe el sitio. Se llamaba mamotreto.com. Las imágenes que están aquí son las de algunas de las portadas de ese sitio, en esa época. Me dio nostalgia. Voy a comenzar a postear los poemas móviles. Hoy subiré unos cuantos.
Así a lo mejor puedo comenzar una serie como las que hay en otros blogs, como la estampida de estampitas de Sergio Zurita (muy divertida).
Y así también me dan ganas de escribir. Darle clic a la imagen para ver el poema móvil.

lunes, septiembre 14, 2009

reflexión. ¿inútil?

Las horas más largas del tiempo las tenemos entre los dedos. Se escurren. Como siempre ha hecho el tiempo. Y las miramos con los ojos muy abiertos, como cuando nos sorprende encontrar en el espejo nuestro rostro envejecido, de golpe, tras años de no observarlo. Nada duele más que sabernos presas de la vida y de la muerte. De ese carrusel de feria barata, de pueblo en el que nos hemos montado sin quererlo ni pedirlo. Suspiramos, sollozamos, nos encajamos en el cuerpo y en el alma heridas gratuitas. La negación eterna, incongruente, de este ir y venir sobre la tierra que tal vez no tiene un sentido. Se lo damos, por supuesto. Nos urge dárselo. Sin él, quizás sería insoportable todo esto. La conciencia de nuestra efímera existencia es el peor castigo que los dioses nos han impuesto. Quién sabe por qué pecado.

Y vivimos. No tenemos otra opción. Ni siquiera el suicidio. Porque eso es sólo cumplir con el designio inamovible que nos cerca a esta tierra. Nos gustaría tener otro rostro, otro cuerpo, otra cabeza que pensara en cosas diferentes. Una gigantesca neurona, tal vez, que sólo se preocupara por hacer que los órganos se movieran como deben hacerlo. Como lo hacen sin que siquiera lo pensemos.

Nos enfrentamos a la muerte en diferentes momentos de nuestra vida. Unos antes y otros demasiado tarde. Pero cuando la vemos revolotear alrededor de nuestras cabezas como un zopilote hambriento, es cuando entendemos qué es lo que significa estar vivos. El tiempo se vuelve corto, demasiado. Y a los que hemos desperdiciado nuestra vida en gestos inútiles, nos pesa ese dejarlo ir más que cualquier otra cosa nos ha pesado nunca. Somos entonces presas fáciles de la desesperación, la angustia, la desazón callada que va minando las resistencias de este fuerte que hemos levantado para proteger nuestros débiles cuerpos de los embates de virus, bacterias y golpes secos, sordos. De esos golpes que no se notan por fuera pero que por dentro destrozan todos los órganos.

¿Y qué podemos hacer? Nada. Absolutamente nada. En la piel se acumulan los años transcurridos, en el cerebro se amontonan experiencias, en las uñas se establece la mugre como un habitante indeseado. Y nadie se preocupa en realidad por desalojarla. Nos gustaría ser más fuertes cuando cae sobre nosotros el ataque del entendimiento. Pero aunque no lo seamos, poco a poco, como una costumbre adquirida de manera inconsciente, vamos incorporando a nuestro aprendizaje las lecciones.

¿Por qué nos da tanto miedo morirnos? ¿Por qué nos duele de manera tan atroz la muerte de quienes queremos? ¿Será que no hemos comprendido que en la ruleta siempre sale nuestro número, tarde o temprano? No morir debe ser peor aunque en este momento suene tan apetecible. Ya los ancianos nos lo han dicho. Ellos, los que se cansan y abandonan las ganas de vivir en un rincón para marcharse solos hacia lo más tupido del bosque y descansar, por fin, de la interminable marcha de la existencia.

Busco metáforas.

A veces me parece que una jitanjáfora de las de Alfonso Reyes es lo único que permitiría encontrar la razón, la verdadera razón de nuestra presencia aquí. Quisiera entrar en esa enorme biblioteca de Borges donde están todos los libros que se pueden escribir con las veintisiete letras de nuestro abecedario. Los veintisiete símbolos de nuestro pensamiento. Tal vez en ese lugar, al final de un pasillo largo y mal iluminado, en un estante de madera apolillada y humedecida por viejas tormentas, está ese libro que contiene todas las respuestas. Y quizá la respuesta no es lo que yo estoy esperando. Existe la posibilidad de que no haya un sólo sentido que buscar. Ninguna contestación contundente. Probablemente se trata de un libro con puras letras a.

sábado, diciembre 27, 2008

mis palabras. mis gráficas.

Siempre me ha gustado eso de crear gráficos que representen la realidad, que la sumaricen o que, simplemente, la muestren desde otra perspectiva. Es un poco eso que ahora llaman infografía y que aprovecha los nuevos medios para procesar la información y presentarla de una manera mucho más atractiva. Sobre todo ahora que estamos en un mundo en que la gente lee cada vez menos pero está cada vez más expuesta a la información.
Estos tres ejercicios que les estoy mostrando los realicé en un lugar que se llama wordle.
En este sitio tú añades el texto que ya escribiste y recibes a cambio una "visualización" del texto de acuerdo con una serie de parámetros de color, tipografía y varios etcéteras más. El programa hace lo demás y, la neta, el resultado es increíble.
Los comparto con ustedes. Son tres escritos que yo ya había hecho pero "visualizados" a través de este instrumento.

martes, noviembre 25, 2008

escribir

Me cuesta mucho ponerme a robarle letras al silencio.
Es una labor constante, pesada,
densa como el lodo en el que se hunden los pies a mitad de la selva
como el pantano.
Y luego:
la pulcritud de la ausencia de sonidos
me atrae
me llama
me dice que calle, que en el aire
se está mejor cuando hay quietud
cuando los pensamientos
-esos nudos que no tienen solución-
se disuelven en el olvido.
¿será mejor no pensar jamás?

poema en una banca.


detectado en una calle de la colonia condesa en la Ciudad de México.

miércoles, noviembre 12, 2008

poemóvil pequeño experimental

la onda es con un celular que tenga barcode reader.
¿se nota que tengo uno nuevo?



poemóvil # 1

sábado, octubre 11, 2008

Anotación sobre la lluvia.


Llueve. Siempre me ha parecido que las gotas de agua que se desprenden del cielo gris y acerado son mejores que los recuerdos. Su caída incierta, pero a la vez rítmica y coordinada, tiene un efecto relajador sobre el cerebro. Igual que un tafil a media tarde. Siento que ya nada importa. Que mis elaboradas dudas y las complicadas tragedias que invento a cada momento, dejan de ser tremendas frente a ese incesante chipichipi que recubre con su aroma frío y húmedo la realidad entera. Salgo a la calle. Me gusta caminar pisando charcos y provocar pequeños tsunamis inocentes que no harán daño a nadie aunque yo los imagine gigantes, devastadores, inmisericordes. La lluvia. La calle se vacía de peatones y sólo quedan interminables filas de coches en el tráfico, uno tras otros, las luces encendidas aunque aún no sea de noche y los limpiaparabrisas moviéndose de un lado a otro en un ritmo similar al del aguacero. Todo es ritmo. Muchos ritmos que se mueven al mismo tiempo en diferentes compases. Un estruendo silencioso que sólo se descubre mirando con atención la ciudad cuando llueve.

Mis pasos son certeros. Cada uno de ellos logra colocarse en el centro del charco o encima de una hoja húmeda, de esas que se van a terminar yendo de la ciudad por las coladeras hasta que estén tapadas. Como la red del drenaje que, debajo de mí, está bloqueada por toneladas de desperdicios, botellas de plástico PVC vacías, bolsas de papas fritas, pelos, cajitas felices de mac donalds, restos de comida podrida por la humedad y recubierta de hongos multicolores que recuerdan los corales del caribe, cajas de cartón despedazadas, cadáveres de ratas, gatos, y perros callejeros; fragmentos de cristal con los bordes afilados para rasgar su rastro por donde pasan, muebles viejos, juguetes despedazados por niños violentos, cientos de baterías de distintos tamaños y voltajes que sudan un líquido viscoso y rojizo, ácido y asesino. Llueve. Se acumulan los desechos, las calles se ven abandonadas y sólo en las esquinas se puede descubrir la presencia humana. cientos de figuras apelmazadas debajo de un toldo verde que parece negro y del cual se descuelgan cascadas que mojan a los débiles, a los que no tienen la fuerza para empujar, meter los codos y hacerse un hueco debajo de la tela protectora. No hay paraguas. Los busco con la mirada pero no encuentro uno solo. Es como si la gente hubiera decidido hoy, bajo esta lluvia tenaz, constante y ruidosa, que no vale la pena aventurarse sin compañía en la calle, que no es necesario explorar el mundo ahora, bajo este torrente de agua ácida que cuando toca la piel deja una huella discreta pero dolorosa, ardiente.

Llueve.

miércoles, febrero 13, 2008

palabras en gif

martes, septiembre 25, 2007

el corazón inmutable



Caminando por Coyoacán, en el defectuoso, me encontré con esta pared. Por lo menos parece ser que hay una certeza en la vida. Me gusta que sea el corazón.Es un órgano que siempre me ha fascinado. Hace mucho, en la página que hacía antes, mamotreto.com, cuando esto de los blogs no me lo imaginaba, puse un rollo animado. Es de mayo del 2002. ¡Hace ya cinco años! Vuela el tiempo. Es este:


Esto me recuerda otra certeza, quizá más profunda que ésta. El post está aquí. Es acerca de nunca regresar. Me encanta que las ciudades, todas, se estén llenando de este tipo de cosas. Yo las veo por todas partes.

sábado, agosto 11, 2007

un poema:

Llevo mucho tiempo observando el blanco de los ojos de la muerte, coqueteándole.

Recuerdo viejas historias que decían que era imposible hacerlo, que cuando enfrentaras su rostro estabas muerto

como si Medusa te congelara en piedra.

Llevo mucho tiempo escarbando para encontrar la mierda. Y como no hubo, tuve que inventarla.

Urdí tramas siniestras donde el culpable era yo, le tomé afición a esculpir tragedias en el aire, a desmembrar entre cenizas los pensamientos

porque en el fondo creía, pensaba, sabía,
que hallaría siempre la miseria.

El origen turbio de todas las cosas.

Pocas formas tan malignas adopta la soberbia como negar la posibilidad de ser bueno. Por eso aspiré con gusto el olor del fango que se pudría, por eso anduve pepenando entre los rencores como en un basurero,

por eso caí, como un volador de Papantla al que se le rompió la cuerda, al fondo de un abismo que jamás estuvo.

Y el golpe no llegó nunca.

Lo esperé, con ansias, como un borracho espera la próxima copa, como una mosca golpea el vidrio en su intento por salir al patio, como se agolpan las multitudes en los incendios.

No llegó el golpe.

Lo más molesto es que nada, ni siquiera ese esperado piso de cemento donde se estrellan los cuerpos como tomates,

es cierto.

miércoles, enero 31, 2007

ser, no ser o simplemente, querer ser


a veces las verdades más verdaderas las encuentras en la calle. ¿por qué será tan difícil estar contentos con quienes somos y con lo que hacemos? ¿será una maldición que cargamos los seres humanos, un desvarío, una disfunción o simplemente un defecto de fabricación?
en fin. me gusta encontrarme estas frases en la calle. De verdad te abren los ojos y, normalmente, siempre te topas con ellas justo cuando más las necesitas escuchar. ¿o no?

sábado, diciembre 23, 2006

¿Storni viene de "storm"? Debería.


La poesía siempre ha sido algo a lo que me acerco con reservas. Y no porque no me guste, me aburra, me pase de largo o me entre por una oreja y salga por la otra lo que, en mi caso, sería muy extraño.
Me causa una sensación muy fuerte, que adoro y a la que soy adicto. Por eso la miro con desconfianza. No dejo a cualquier poeta entrar a esa lista corta de los que frecuento. León Felipe, Pessoa, Vallejo, Whitman, Paz y ahora: Storni.
Fue un hallazgo. Acá en Puebla hay una librería que se llama “ De los ángeles”, para variar. Y de verdad es angelical por lo generosa. Los libros son, en su mayoría, saldos de librerías grandes y por muy buenos precios puedes encontrar maravillas baratísimas que pasaron desapercibidas por el ciclo de los lectores de best sellers.
Alfonsina Storni. Sí, es aquella de la canción Alfonsina y el mar. Su historia es trágica y bella, tormentosa. Termina, ¿ o comienza?, con ella tomando la decisión de dejarse morir en el mar. Simplemente, una noche, comienza a caminar hacia la playa, toca el agua con los pies y sigue caminando sintiendo, probablemente, el más exquisito de los fríos resguardar su piel poco a poco. Y camina, lenta pero inexorable, hacia el interior. El agua la cubre y ella, solita, con los grandes ojos abiertos e irritados por la sal, respira por última vez. Aquí me cito a mí mismo:

dicen que los ahogados se llenan los pulmones en la última inhalación con el agua salada.
Como a propósito.
Y dicen que les sabe a viento.


El caso es que el apellido le viene perfecto por aquello de la tormenta.

No he terminado de digerir el libro pero estoy seguro de que me acompañará toda la vida. Hay un poema en particular, El León, de un libro que se llama Languidez, que me dejó profundamente alterado. Cada vez que lo leo en voz alta, al llegar a las últimas dos estrofas, se me casca la voz. Me alcanza las sílabas el llanto y apenas puedo, con un gran esfuerzo, terminar en un suspiro.

El poema habla de un león que, tras los barrotes, derrotado, con todo el dolor de un destino frustrado a cuestas, languidece en un zoológico de ciudad. Cito:

No cede. Bien lo sabes. Diez veces en un día
Tu cuerpo contra el hierro carcelario se fue:
Diez veces contra el hierro fue inútil tu porfía.
Tus ojos, muy lejanos, hoy dicen: ¿para qué?


es un poema doloroso que habla de la frustración del encierro, de cómo en ese encierro a veces hay esperanzas breves y fugaces que lo único que provocan, a la larga, es incrementar la frustración. Y el martirio de saberse perdido que, afortunadamente, no encaja en el cerebro de ese león. Cito otra vez:

Los hijos que te nazcan, bestia caída y triste,
De la leona esclava que por hembra te dan,
Sufrirán en tu carne lo mismo que sufriste,
Pero garras y dientes más débiles tendrán.


Es tristísimo. o por lo menos eso me parece, claro. Me duele ese dolor del león que no se sabe perdido pero lo está irremediablemente. Y me duele más aún el de esa mujer que escribe luego:

Y sobre tu salvaje melena enmarañada
Mi cuello delicado sintió la tentación
De abandonarse al tuyo, yo como tú cansada
De otra jaula más vasta que la tuya, león.


Uy. Esa es la parte en la que lloro. Es cuando se me erizan las cuerdas vocales y me estremezco. Sobre todo cuando entiendo la profecía de esas palabras dichas por una persona que luego se entregará a las fauces de otro león más salvaje: el mar.

Me encanta el poema. Le queda una estrofa más pero esa no la voy a poner aquí para que los que quieran seguirle en esta onda de la poesía, la lean. Lo que sí es que Alfonsina Storni, mi poeta tormenta, ha dejado un hueco en mí que todavía no sé cómo voy a llenar.

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